Josep Monells, mi primer mentor, un amigo, un hermano

Hoy, cuatro de enero de 2024, ha pasado a la presencia de Señor Josep Monells, mi primer mentor, un amigo, un hermano.

La suya ha sido una vida en la que ha creído en Dios y en los nuevos caminos que Dios abre a la vida de cada creyente. Nunca se ha conformado con lo que ya había conseguido, sino que ha vivido como un explorador de la vida para llevar el mensaje de Dios al que todavía no había llegado o con una nueva manera de hacerlo llegar.

Josep se ha reinventado tantas veces en la vida que ya he perdido la cuenta, pero en cada nuevo descubrimiento se ha mantenido fiel a Dios y a sí mismo. Caminar en frontera ha sido una presencia permanente en su vida y cuando el riesgo se ha hecho evidente ha continuado adelante.

No le ha dado miedo leer como tampoco le ha dado miedo tratar de encontrar una explicación más profundizada que le ayudara a interpretar el momento en que vivía. Y en cada nueva interpretación sentía la necesidad de compartirlo con todos nosotros.
Siempre ha tenido la maleta lista para viajar más allá de sus responsabilidades porque ha buscado, en cada viaje, una forma de crecer y hacer crecer a los demás. ¡Los demás!!! ¡Que somos nosotros!!!

Se ha sentido llamado por Dios a ayudar a los demás. Ha buscado cómo hacerse acompañar por los demás en cada nueva etapa de su vida. Ha abierto nuevos caminos para que los demás, que somos nosotros, tengamos sitio en el camino.

El suyo ha sido un camino ancho donde ha ayudado a muchos de nosotros a seguir adelante solo estableciendo el límite en la verdad explicada en la Biblia.
Ha sido una de las grandes figuras del protestantismo que ha brillado también a nivel internacional, pero que no se ha limitado a ser luz más allá de la frontera, sino que siempre ha buscado que este resplandor ayude a iluminar nuestra casa.

Nuestra casa. Comprometido con el país, con su gente y con su habla cuando casi nadie ni lo hacía ni hablaba de ello. Un compromiso del que no se ha desdicho en ningún momento y del que ha hecho bandera cuando ha sido prudente y necesario hacerlo.

Fa molts i molts anys a casa nostra els joves evangèlics ens haviem organitzat sota el nom de «L’Hora de la Joventut». Part de la tasca que fèiem era visitar els dissabtes les esglésies per animar als diferents grups de joves. Els que aleshores érem adolescents ens encarregàvem de presidir el culte i cercàvem un pastor jove perquè es fes càrrec de la predicació de la paraula.

El primer día que nos conocimos fue en una actividad de «La Hora de la Juventud», él predicaba, yo presidía. Era un sábado que llovía a raudales.
Cuando Josep llegó a la iglesia, donde teníamos la reunión, llevaba los zapatos llenos de barro. «Eres muy joven tú para presidir», recuerdo que me dijo. Mientras predicaba su nerviosismo hacía que no parara de mover los pies. Cuando terminó tenía los zapatos casi limpios y un círculo de barro a su alrededor. Al despedirnos me dijo «Tú y yo tenemos que trabajar juntos».
Así ha sido siempre Josep Monells. Ha dicho lo que sentía en su corazón, se ha deshecho de todo lo que pudiera impedir que continuara avanzando y ha potenciado a casi todo el mundo de su alrededor.

Por todo esto, hoy podemos decir que Josep, el mentor, el amigo y el hermano ha vivido para agrandar el Reino de Dios entre nosotros. Este ha sido el propósito de su vida.

Guillem Correa
Pastor Evangélico y Secretario General del CEC

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