El CEC reúne a unos 300 líderes en el IV Congreso

El reto del IV Congreso era evidente: cómo movilizar el liderazgo protestante después de la pandemia y cómo movilizarlo en torno a un proyecto de cooperación.

Hasta hace muy poco, la mayoría de las iglesias y Comunidades Locales hemos trabajado para organizar actividades que fueran un reclamo para presentar el evangelio de Jesús. La idea bastante del Congreso ha sido la de proponer un cambio de paradigma. Promover la idea de proceso en lugar de promover la idea de eventos, lo que no significa que no sigamos impulsando eventos, sino que hay que priorizar los procesos.

La segunda idea clave del Congreso ha sido la de focalizar los procesos en la Cultura de Discipulado. Si entendemos que la Misión de la Iglesia es la de hacer discípulos, la resultante es la Cultura de Discipulado. Es decir: una Iglesia centrada en profundizar en el modelo de discípulos que Jesús nos determina y con la visión de pasar ese modelo de generación a generación. No es suficiente vivir la fe de corazón adentro, sino que, hay que vivir la fe de corazón afuera para que aquella parte de nuestra sociedad que la quiera compartir encuentre en cada uno de nosotros una experiencia de fe comunicable y comunicada.

La tercera idea clave ha sido que el Congreso es un acelerador de ese proceso. Por esta razón se habla del Congreso como un punto y seguido del trabajo realizado hasta ahora en los últimos años y del trabajo que se quiere seguir haciendo en los próximos años.

Desde el agradecimiento por la labor realizada y con la expectativa por la labor que tenemos delante de nosotros.

En definitiva, una propuesta de cambio de paradigma (de eventos por procesos); un proceso focalizado en la misión de la Iglesia, que es la de hacer discípulos siguiendo el modelo de Jesús, y, por último, un Congreso como punto de unión entre nuestro pasado más reciente y nuestro futuro más inmediato.

Sin embargo, la clave, vendrá definida para hacer nuestra la visión del Congreso.

No se ha pedido a los participantes ningún tipo de compromiso, sino que se les ha invitado a hacer suya una visión. Se les ha invitado a hacer suya la visión de Cooperar entre nosotros, como discípulos de Jesús, para ser sal, luz y esperanza en el seno de nuestra sociedad.

Hay que seguir orando y trabajando para que cada vez seamos más los que hagamos nuestra esta visión por la Iglesia de la próxima década en Cataluña, y más allá de nosotros mismos.

 

Guillem Correa
Secretario General del Consell Evangèlic

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