Lutero, un hombre que vivía peligrosamente

En 1521 Martín Lutero fue llamado a declarar ante la Dieta o Parlamento del Sacro Imperio Germánico, que se reunía en la ciudad de Worms, presidido por el Emperador Carlos V.

A principios de ese mismo año, concretamente el día 3 de enero, se había hecho pública la Bula papal Decet Romanus Pontifex que ponía punto y final al litigio abierto por el Reformador alemán con la excomunión de Martín Lutero.

Para garantizar su seguridad el emperador le había dado un salvoconducto. Seguramente más de una vez a Lutero le pasó por la cabeza que su vida estaba en peligro a pesar del salvoconducto. También a Juan Huss le habían garantizado la vida con un salvoconducto y terminó encarcelado, torturado y finalmente muerto a manos de sus acusadores.

A pesar de todas las pesadumbres que seguramente tenía, el 17/18 de abril Lutero llegó a Worms, protegido por la guardia imperial. El Reformador, ante el Emperador y la Dieta, se mantuvo firme en sus convicciones y se negó a retractarse. El 26 de abril Lutero salió de Worms, igualmente protegido por la guardia imperial. A continuación, la Dieta emitió su sentencia final: proclamó la proscripción imperial contra Martín Lutero y prohibió sus doctrinas.

El cisma estaba servido.

En el transcurso de su camino de regreso a casa fue secuestrado. Hasta que no llegó a su lugar de destino Lutero no supo que había sido el Príncipe Federico III de Sajonia quien había ordenado su secuestro para protegerlo. Sus secuestradores lo llevaron hasta el castillo de Wartburg. Fue durante su estancia en este castillo que comenzó a traducir la Biblia al alemán.

No se puede decir que la vida de Lutero fuera fácil durante estos años: excomulgado, llamado a declarar ante la Dieta, declarado proscrito, prohibidas sus doctrinas, secuestrado y cautivo en un castillo. Y, por si fuera poco, el decreto imperial en contra de él concedía la amnistía a cualquiera que lo matara.

La legalidad hay veces que es peligrosa para quien intenta cambiarla.

Guillem Correa
Pastor Evangélico y Secretario General del CEC

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